28 febrero 2009

Un poco de musiquita

En mi casa siempre hemos tenido instrumentos musicales, cuando yo era carajita (uffffff) había una flauta dulce, una guitarra, un cuatro y un órgano. Ocasionalmente una trompeta y una lira, luego se incorporaron una batería, unos bongos, unas tumbadoras, panderetas, maracas, charrascas, quenas, bandolinas y un montón de guevonadas fabricadas por las etnias de Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela…

Obviamente en casa se escucha música de todos los géneros (el vallenato y el regueton no son música, son poesía mierdera), mis hermanos han participado en bandas y en la orquesta sinfónica, por todo lo que he contado se supone que no debería emocionarme cuando escucho música en vivo, pero coño ayer casi me orino dela emoción cuando vi a mis pequeñitas que en compañía de un par de flautas largas (una hembra y un macho) producen un sonido barranquillero denominado “gaita”…

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- Y con ustedes: Jeny en las tumbadoras y Nacar en los bongos – yo por supuesto no cabia de la emoción…

OJO, no es la gaita de “el lago de Maracaibo…” NO, es otro tipo de música ni siquiera mínimamente parecido.

Lo curioso es que observandolas bien me di cuenta de que son como son son y nadie podrá cambiarlas, para Nacar la experiencia musical solo es la oportunidad de mamar gallo,  daba golpes un poco desordenados (tan desordenados como su cuarto) que abandonó por completo cuando sonó el celular. Para Jeny en cambio fue todo una revelación, ella sabe que tiene swing y que puede hacer repicar esa tumbadora cuantas veces le de la gana… se quedó hasta el final del ensayo y se lo tomó como su tarea del día….

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2 comentarios:

EUCHY dijo...

jajajaja
Lo del pato está buenísimo.
Bueno, chama, si es que quejándose uno drena!!! así que no le pares, drena!!

Un abrazote

Lily de Venus dijo...

Eso es VER DAD.... asi que tomo más fuerzas y sigo... jajaja... gracias por la visita.